CUMPLEAÑOS FELIZ

Hola a tod@s de nuevo.

¿Qué tal estáis? Hacía mucho tiempo que no me dejaba caer por aquí y no sabéis lo mal que me sabe. Prácticamente cada semana se me ocurre cosas que contaros o que enseñaros, pero (aunque suene a tópico) la vida es muuuuuy dura, sobre todo la vida de una mamá por partida doble y, además, que trabaja fuera de casa donde tiene 23 “hijos” más. Si a eso le sumamos la casa, marido, amigas, familia y proyectos, se hace muy difícil darle al blog la vida que se merece, pero se intenta.

Para los que me seguís y me leéis, sabéis que cuando El rincón de Virginia cumplió un año prometí que escribiría más y os enseñaría muchas más cosas de diferentes tipos. Pero como he dicho antes, a veces las cosas no salen como una espera y hay que establecer una lista de prioridades. Para mí (y supongo que para cualquier madre) mi prioridad número 1 y que es intocable son mis niños, y por eso este post está dedicado a ellos, concretamente a mi chico mayor que ya tiene ¡4 años!

Siempre me gusta celebrar los cumpleaños, los míos y los de los demás, pero desde que soy madre me hace especial ilusión celebrar los cumpleaños de mis niños. Me encanta prepararles la fiesta, decorar la casa, buscar una temática… especialmente ahora que ya son más mayores y van forjando su personalidad. Nos lo hemos pasado en grande: el protagonista, por la ilusión que ponía cada vez que descubría un nuevo “adorno”, y yo viendo su carita y su alegría por su fiesta.

Como no, la temática no podía ser otra: Avengers. O lo que es lo mismo: los Vengadores de Marvel. Gonzalo es súper fan, tiene a todos los personajes, y los que no tenía se los han regalado, así que ahora sí que tenemos la colección completa.

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Nada más entrar, una lámina del protagonista se podía ver en un caballete. La hice con una cartulina negra y con lápices de colores. Es muy sencilla de hacer y queda muy vistosa, ¿verdad? Podéis inspiraros en muchas láminas que hay por internet y poner el mensaje que queráis. Yo, como es lógico, le pregunté a mi peque y sus respuestas quedaron plasmadas.

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También había unos banderines para celebrar el cumple con un: “Felicidades Gonzalo”.

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Preparé unos pompones con papel de seda muy sencillos, pero les añadí una imagen típica de los superhéroes.

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Decoración de pared con el logo de Avengers.

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En ninguna fiesta puede faltar un photocall y mi peque no iba a ser menos. Hice una la silueta de una ciudad por la noche, con sus luces y todo, con un aire a Nueva York (hacia donde partíamos esa misma noche, y ya os contaré más adelante). También le preparé los atrezzos para el photocall relacionados con los superhéroes y unos botes con las siluetas de la ciudad para colocarlos.

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Para que los niños se entretuvieran y lo pasaran bien les preparé un juego de “bolos” de superhéroes. Con latas forradas con papel blanco y decoradas con los personajes más emblemáticos de Marvel, al estilo Lego (porque Gonzalo también en un gran fan de Lego).

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No podía faltar Lego en el cumple de Gonzalo, así que entre los dos (y con la ayuda de su hermano) montamos una “foto”, según mi peque, de los años que cumplía: 4.

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En cuanto a la comida, fue todo casero y muy sencillo. Tortillas de patata (que me encantan), mini hamburguesas gourmet, pizzas, empanadas y empanadillas, bocatas vegetales… Y, por supuesto, una mesa dulce llenita de chocolates y chuches. A Gonzalo y a mí se nos ocurrió decorar la mesa con todos los muñecos que tenía y se encargó él de colocarlo todo. Mi toque lo puse con los toppings de superhéroes.

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Fue una fiesta genial y lo mejor de todo es lo bien que se lo pasó Gonzalo. Se sentía un auténtico superhéroe, estaba contento y encantado con todo, además tuvo un moooontón de regalos. ¿Qué más se puede pedir?

Aunque lleve faena prepararlo todo, te quite tiempo y luego toque recoger, merece la pena solo por ver esa sonrisa especial que tienen los niños y yo, por mi hijo, lo que haga falta 😉

Hasta la próxima.

 

La protagonista de un cuento

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Hola a tod@s.

¡¡Cuánto hacía que no me dejaba caer por aquí!! Hoy os traigo un álbum para una recién nacida con un toque especial: el negro. Tal vez tendemos a pensar en colores claros, pasteles, blancos, rosas, azules… para los bebés. Pero esta vez me he atrevido poniendo una base oscura para el álbum y el resultado me encanta. Resalta más los papeles y le da un toque diferente.

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En este caso he utilizado unos papeles de Dayka, que tienden a ser muy suaves y con tonos pastel. La colección se llama “Cuentos” y recuerda a los cuentos de siempre, con Caperucita, Pinocho… Representan la inocencia y la alegría de la infancia de un niño. 

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Los he combinado con papeles de otras colecciones que aportan algo más de color al álbum.

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¿Qué os parece el resultado? A mí me ha gustado bastante y voy a utilizar más el negro o bases oscuras.

Hasta la próxima.

Calendario de adviento DIY

Hola a tod@s.

Acabamos de empezar mes, diciembre. Un mes en el que solemos estar más contentos, más de buen rollo, hacemos las acciones solidarias del año y nos reunimos mucho más con amigos y familiares. Y todo esto se debe a que ¡es Navidad!

Yo no sé a vosotros pero para mí es la época del año preferida. Me encanta decorar la casa, las luces de las calles, la alegría e ilusión de los niños y que, muchas veces, gracias a ellos volvemos a nuestra infancia y recuperamos esa ilusión. Son unos días mágicos.

Y como ya viene siendo tradición en casa, este puente tocaba sacar el árbol y los adornos navideños. Pero como no me podía aguantar hasta el día 6, preparé unos calendarios de adviento que nos van acercando a la Nochebuena.

En el post de hoy quiero enseñaros algunas ideas de calendarios de adviento DIY para que os animéis (si os gusta). Si tenéis niños en casa, como es mi caso, os lo aconsejo porque eso de ir destapando cada día un paquetito para tener una sorpresa… Les encantará.

Pues bien, manos a la obra.

Quiero empezar enseñándoos los dos que he preparado este año y tengo que deciros que me estrenaba en esto de los calendarios de adviento. Uno lo hice para casa y el otro para mi clase.

Un día, de compras por una tienda de decoración, me encontré una sección de manualidades y scrap y, por supuesto, tuve que hacer una paradita. Compré cositas interesantes, entre las que estaba un kit con bolsitas kraft, stickers, pincitas y una cuerdecita muy mona, para hacer un calendario de adviento. A mí la idea ya me rondaba de hacía tiempo así que ni me lo pensé, me lo llevé. El problema es que tuve que volver a por más 😉

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La verdad es que es muy sencillo de montar y viene con adornos, pero me costó bastante decidir dónde y cómo colocarlo. Al final opté por ponerlo en la pared (así tengo excusa para pintarla).

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Dentro de cada bolsita puse cositas que sé que les gustará descubrir a mis peques: cuños, juguetitos que tenían olvidados y chocolatinas. Cada día de la semana, uno de ellos va abriendo la “sorpresa” y me encanta verles la cara de emoción al ver un simple cuño, o el muñequito con el que han estado jugando todos los días hasta ahora. Para ellos es como un premio y, lo que más me gusta, es que con este pequeño juego, su conducta va mejorando.

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Ahora os enseño el que preparé para mi clase. Había comprado una cuerda con pinzas para preparar un calendario, ya que no tenía muy claro de cómo hacerlo, y como no me servía para casa decidí llevármelo a la clase. Pero, ¿cómo lo montó? Entonces vi mi caja de papeles de scrap y toda la cantidad de recortes y sobras de otros proyectos que tengo. Cogí algunos y corté otros e hice unas tarjetas para decorar cada día de nuestro calendario de adviento.

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Después preparé unas tarjetas con el hastag del número del día (ya que mis alumnos son de 6º y ya forma parte de su “vocabulario”) y el nombre de cada niño, siguiendo el orden de lista, así ya saben cuándo le toca leer a cada uno.

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Detrás de esa tarjeta hay una frase, un consejo o una indicación para que intentemos seguirlo a lo largo de todo el día como, por ejemplo, recuerda a tu familia lo mucho que los quieres, pasa un rato en el patio con alguien con quien no sueles jugar o hablar, pasa la tarde con un niño pequeño y hazlo feliz, o recoge tu habitación sin que nadie te lo pida.

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A los niños les ha encantado y son los primeros que me recuerdan por la mañana que hay que leer la tarjeta; y lo que más me está gustando a mí es que lo están cumpliendo, y luego me cuentan sus experiencias, las reacciones de sus padres… Es muy bonito y satisfactorio.

Pero como sé que no tod@s sois tan “mañosos” os traigo otras ideas, algunas más sencillas y otras un poco más elaboradas, pero muy chulas todas. Os pongo las imágenes y los enlaces a las web donde podéis encontrar tutoriales, dónde comprarlos o cómo hacerlos.

Espero que os animéis a hacer vuestro propio calendario de adviento DIY (todavía estáis a tiempo), y os puedo asegurar que, con este pequeño “juego”, estamos enseñando a los niños cosas que siempre intentamos inculcarles pero que muchas veces nos cuesta llegar a ellos.

Hasta la próxima.

EL MEJOR TRABAJO DEL MUNDO

Hola a tod@s.

Algunos no opinarán lo mismo pero os aseguro que tengo el mejor trabajo del mundo. Y digo que no opinarán lo mismo porque no todos los maestros o profesores son de vocación (gran error) y lo que hace que estén cansados o desmotivados. Nuestra profesión (a simple vista) parece que sea fácil, cómoda, y algunos nos envidian por el horario que tenemos o las vacaciones que disfrutamos (que, en algunos casos, no es tanto como parece). ¡Qué equivocados estáis! ¿Os habéis preguntado alguna vez todo el trabajo que hay detrás de una clase o un curso escolar? Pues os puedo asegurar que es mucho y hay que dedicar bastante tiempo en casa.

Yo sí que creo que tengo un trabajo envidiado por todos pero no por lo que he dicho antes, sino por los verdaderos protagonistas: los alumnos, mis niños. Es lo mejor de mi profesión, ver cómo aprenden, cómo disfrutan o cómo siguen todos tus consejos. Cuando tienes una tutoría con unos padres y te dicen una y otra vez lo contentos que están con tu trabajo y lo agradecidos que están con lo que estás causando en su hijo o hija, eso no tiene precio. Y cuando ves eso mismo día a día en tu clase con tus alumnos, que te den un abrazo los peques cada vez que entras en el comedor y te estrujen o que oigas tu nombre una y otra vez mientras vas saliendo hacia casa al final del día, hace que se te olviden los problemas y te des cuenta de lo maravillosa que es tu profesión.

En lo poco que llevamos de curso, mis niños de este año han tenido varios detalles conmigo. El segundo día ya tenía una pulsera hecha por una niña con todo el amor y el cariño del mundo. Dos semanas más tarde otra me regaló un botecito de chuches “Nubes rosas para días grises”, de Happy Pills. Se fue a un concierto y pasó el fin de semana en Barcelona y se acordó de mí. Estuches de Mr. Worderful también han caído en mis manos gracias a mi gran chico (del que estoy súper orgullosa por el cambio que está teniendo este año). Y la última sorpresa me ha encantado y ha empujado a que haga este post.

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Me ha gustado porque estoy empezando a inculcar (o a hacer que unas niñas descubran) una afición que despierta la creatividad, favorece la concentración, la toma de decisiones y ¡es preciosa!. Estoy hablando del scrapbook, que ya sabéis que soy una gran fan. Durante un tiempo han estado trabajando en secreto y en equipo, otro valor añadido, para darme esta sorpresa. Además, el scrap, también ha hecho que unas niñas que no se conocían mucho se conviertan en unas verdaderas amigas y está naciendo una bonita amistad entre ellas.

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No me digáis que no es adorable que dediquen sus ratos libres, sus patios o momentos para relajarse, pensando en ti y queriendo sacar lo mejor de ellas.

Chicas, sé que estaréis leyendo esto ahora mismo y espero que os devuelva, aunque solo sea un poco, el cariño que me estáis demostrando. Cuando un día hablando comenté que en alguno de mis posts nombraría a alguien de la clase (después de que me dieseis vuestro regalo) vuestras caras de alegría y emoción al pensar que podríais ser vosotras me hicieron reiterarme en lo que pienso. ¡¡Tengo el mejor trabajo del mundo!! Así que gracias, gracias y gracias.

Y a todos los que sois maestros, deciros que los niños también necesitan de nuestro cariño (y no solo de los conocimientos que les transmitimos). Para ellos somos como sus “segundos padres“, somos y seremos figuras importantes en su vida. Seguro que todos recordamos a aquellos profesores que nos han marcado, pero no por lo que nos han enseñado, sino porque hemos conectado con ellos, nos han motivado, ayudado, dado todo su cariño. Vosotros que sois docentes, ¿queréis pasar desapercibidos en la vida de vuestros alumnos? ¿O queréis que os recuerden siempre como uno de sus profesores preferidos? Hagamos un examen de conciencia y valoremos de vez en cuando nuestra práctica docente. No olvidéis que trabajamos con personas y que algún día pediremos a los profesores de nuestros hijos que lo hagan.

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Hasta la próxima.

 

 

SUPERHÉROES INVISIBLES!!!

Hola a tod@s.

¡Cuánto tiempo sin pasarme por aquí! ¿Me habéis echado de menos? Yo, la verdad es que sí, pero entre el trabajo y los niños a veces se me hace un poquito imposible. Pero… ¡ya estoy de vuelta!

Hoy no vengo a enseñaros lo que habitualmente hago. Hoy toca un poquito de reflexión. Y una mención especial a unas grandes personas que ni nos damos cuenta de que existen. Son esos superhéroes invisibles que dedican su tiempo libre de manera gratuita, sin pedir nada a cambio y con unas ganas e ilusión increíbles, que hacen que la vida de otras personas sea mejor.

Me estoy refiriendo a los voluntarios en general, pero sobre todo a los voluntarios de la Casa Ronald. Tengo la suerte de conocer de cerca la labor que hacen y haber estado en la Casa Ronald de Valencia y me gustaría poner mi granito de arena dándolo a conocer a todos los que me estáis leyendo.

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Algunos de vosotros tal vez nunca habréis oído hablar de ello, otros (si sois consumidores de McDonald’s) habréis visto una pequeña urna el mostrador de los restaurantes para echar el cambio y colaborar con un pequeño donativo. O tal vez ya los conozcas.

Pues bien, la Casa Ronald es una auténtica casa, “un hogar fuera del hogar”, para todos aquellos niños que tienen que estar hospitalizados largas temporadas por alguna enfermedad y se tiene que desplazar de su ciudad o otra. Imaginaos esta situación: tenéis un hijo al que le han diagnosticado una enfermedad grave y el mejor hospital para él, donde lo van a tratar mejor y lo pueden curar, está a muchos kilómetros de vuestra casa. Esto supone varias cosas: la familia se separa, ya que solo se puede quedar un acompañante; la familia entera se desplaza, lo que supone una gran gasto económico en hoteles; o, si no se tienen recursos, incluso se puede plantear la opción de quedarse en el coche y malvivir.

La Casa Ronald nace para que estas familias, puedan vivir en condiciones y de la mejor manera posible mientras se tiene a un niño enfermo. Pero no solo es eso, que ya me parece digno de alabar, sino que unos voluntarios se encargar de hacer que la vida de estos niños sea lo más feliz posible.

Yo conocí la Casa Ronald por una compañera de trabajo, que colabora activamente en ella. Un día que iban a hacer un taller de cupcakes, me dijo que si quería ir. Y yo, como experta repostera en estos dulces, cogí mi máquina, mis bártulos, mi gorro de cocinera, y a mi chiquitín, y nos fuimos para allá.

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Desde ese me volví una fan incondicional de la Casa. Está perfectamente acondicionada para recibir a unas 15 familias (si no me equivoco) cada una con su habitación y baño privado, como si fuera un hotel. Pero, además, tienen lavadoras y secadoras, así como su nevera y despensa para poder tener su propio espacio como si de su casa se tratase. Pero lo que más me gustó es que, para que no parezca que están en un hotel y para que se convierta realmente en un hogar, las habitaciones no tienen números, sino que son animales: el pingüino, la ballena, etc. Tienen una gran cocina, con diferentes partes para cocinar, totalmente acondicionadas, un comedor común, dos salones (donde celebran fiestas) y una zona de juegos para los niños con todo lo que os podáis imaginar, para todas las edades. Además, tienen un jardín para tomar el aire y jugar cuando hace buen tiempo, ¡y su propio huerto! La Casa está llena de color, lo que la hace un lugar ideal para que los niños y sus familias pasen de la mejor forma posible esos momentos tan difíciles.

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Semanalmente, los voluntarios realizan actividades y talleres para que los niños se diviertan, aprendan, rían y no se sientan “enfermos”. Hacen yoga, cupcakes, manualidades, etc. Cada vez que se acerca una época del año importante, como Navidad, Fallas, Pascua, Halloween… los niños se encargan de decorar toda la casa con la ayuda de los voluntarios. También reciben visitas especiales como el Payaso Ronald, los personajes de alguna película o serie que les guste o, incluso, algún famoso. ¡Les encanta!

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Lo cierto es que es un lugar maravilloso, mágico y todo esto es gracias a esos superhéroes invisibles: los voluntarios. Se desviven por los niños, hacen de todo para alegrarles el día, se estrujan el cerebro por pensar actividades divertidas y únicas. Y, repito, sin pedir nada a cambio. Pero también sufren, porque es muy duro llegar un día a la Casa con un montón de cosas para hacer y encontrarse que han tenido que ser ingresados, que han tenido una recaída, que los niños están muy débiles, o recibir una mala noticia. Y, en esos momentos, tienen que hacer de tripas corazón, sacar la entereza y la fortaleza que tienen, y recibir al resto de los niños con la mejor de sus sonrisas. Eso los hace ser increíbles.

 

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Reconozco que me gustaría ser voluntaria, estar más tiempo en la Casa, pero mi vida personal, ahora mismo, no me lo permite. Así que intento ayudar de todas las formas posibles y por eso os lo cuento, para ver si alguien se anima. Si tienes una Casa Ronald cerca puedes ir a visitarla y seguro que te reciben con los brazos abiertos, porque son todo corazón.

Este viernes se celebró el McHappy Day, un día en el que si pedías un Big Mac, todos los beneficios iban destinados a las Casas Ronald. Yo, por supuesto, no podía faltar, así que moví a toda mi familia y nos pedimos los Big Mac (aunque reconozco que es una hamburguesa que no solemos pedir, pero por una buena causa lo que sea).

 

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Hace un mes, más o menos, hubo un concierto benéfico de Seguridad Social en favor de la Casa Ronald de Valencia y, por supuesto, también estuve allí con unos amigos a los que les agradezco enormemente su colaboración (y el buen rato que me hicieron pasar).

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Y, como esto, hay muchos pequeños detalles a lo largo del año con los que podemos colaborar y contribuir a una buena causa. No nos cuesta nada, es más, disfrutamos de ello: de un concierto, de una deliciosa hamburguesa…

Espero que esto sirva para que reflexionemos un poco, para que nos pongamos en el lugar del otro y para darnos cuenta de que puede que algún día nosotros necesitemos de su ayuda y nos gustaría que nos la diesen. ¿Me ayudáis a que esos superhéroes dejen de ser invisibles? Compartidlo con todos vuestros contactos, corred la voz, animaros a colaborar… Lo que sea, pero vamos a quitarles el antifaz y a ponerles nombres y apellidos. Esto va por vosotros: Bea, María, Crisitina, Diana, José, Domingo, Pepi, Neus, Mireia, Loreto, Manolo, Pablo, Inma… y un largo etcétera. ¡Sois muy grandes!

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Hasta la próxima.

Diario de una mamá (¿primeriza?)

Ser madre es la experiencia más bonita y maravillosa que le puede pasar a una mujer (o, por lo menos, esa es mi opinión). Pero el principio es duro, hasta que el bebé y tú os adaptáis. Y, en mi caso, se han juntado muchos factores que, a vaces, hacen que quieras tirarte de los pelos!!!

Dentro de poco celebramos el Día de la madre y de verdad que nos lo tenemos bien merecido. Hoy en día, muchas de nosotras no nos podemos permitir el lujo de no trabajar para quedarnos en casa a cuidar de nuestros hijos (a otras no les queda más remedio). Así que nos toca encargarnos del trabajo, la casa, los niños, las compras… Somos SUPERWOMEN!!!

Sabéis que soy maestra y trabajo en un colegio en su horario habitual. Pero cuando llego a casa tengo que seguir trabajando preparando las clases, programando, corrigiendo exámenes… Además, me tengo que encargar de mis dos peques con las necesidades que tienen al ser tan peques (2 años y medio y 1 añito recién cumplido), de la casa, de salir a comprar si se me ha acabado algo básico (leche, pañales, etc.). Soy la única de mis amigas que es madre y cuando les cuento mi día a día se agobian solo de escucharme, pero al mismo tiempo me hacen sentir súper especial por lo que me valoran.

Mis dos soles son lo mejor que tengo en la vida. Verlos sonreír, que me den un beso, un abrazo o solo con escucharlos decir “mamá” hacen que se me vayan todos los males.

Por eso, quería dar unos consejitos a todas esas mamás primerizas (incluidas las que se encuentran en mi situación) o las que están a punto de hacerlo, como tú, Eva, para que disfrutéis al máximo de la maternidad y seas lo más felices posible con vuestros pequeños tesoros.

1. No sigas ningún consejo. El primer consejo que te doy es un poco contradictorio pero es así. Cada embarazo, cada parto, cada mujer, cada madre, cada bebé es diferente (gracias a Dios). Así que no hagas caso a lo que te diga nadie poque debes de ser tú la que viva su propia experiencia, aunque tengas miedo y te equivoques. De los errores se aprende.

2. Evita leer mucho. Tendemos a leer, comprarnos revistas, preguntar… Es normal, tenemos ganas de saber. Pero no te obsesiones porque empezarás a comparar y a pensar que tu hijo no es normal porque ya tiene 14 meses y no anda, que eres una mala madre porque se acuesta contigo en tu cama, etc.

3. Déjate ayudar. Creemos que podemos con todo pero no es así. Cualquier ayuda es buena; desde que te echen una mano con el bebé hasta que te ayuden con la casa o te pongan una lavadora, por ejemplo. No pasa absolutamente nada por reconocer que no tenemos tiempo para ser lo perfectas que éramos.

4. Disfruta cada momento que pases con tus hijos. Vas a escuchar mucho eso de que el tiempo pasa muy deprisa y que los niños crecen rápido. Y es verdad. Da igual que hoy no hayas podido limpiar porque te has ido a pasar el día al Bioparc. Esos momentos no volverán y hay que disfrutarlos a tope.

5. Tú también eres importante. Cuando te conviertes en madre parece que tu eje, tu centro, es tu hijo y tú pasas a un segundo plano. Pero tenemos que buscar tiempo para nosotras, para darnos un baño relajante con sales y espuma, para ir de compras SIN NIÑOS, para salir a tomar algo con las amigas… Si nosotras no estamos bien y no nos sentimos plenas, ¿cómo vamos a transmitírselo a nuestros hijos?

¡FELIZ MATERNIDAD!

Hasta la próxima.