Nuevos propósitos

Hola a tod@s. ¿Qué tal estáis? Hacía muuuucho tiempo que no me dejaba caer por aquí pero es que (aunque suene a topicazo) no me da la vida, y la gente que me conoce lo puede corroborar.

Acabamos de empezar un año nuevo, el 2017 (¡no me puedo creer lo rápido que pasa el tiempo!), y seguro que muchos de vosotros habéis hecho ya vuestra lista de nuevos propósitos, la mayoría de los cuales no acabamos cumpliendo y se quedan en el intento.

Yo tengo que deciros que este año en vez de uvas me comí 12 Lacasitos. La primera vez que me lo acabo todo con tiempo y que además disfruto comiéndomelo. ¿Por qué tenemos que comernos las uvas? ¿Por qué tenemos que agobiarnos y atragartarnos en el intento? Probablemente porque es una tradición y pasamos un momento divertido. Pero hay mucha gente que hace su propia versión de las “uvas” con mandarinas, cacahuetes, chuches, aceitunas… lo que a cada uno se le ocurra. Y no por eso vamos a tener mala suerte.

Mi nuevo propósito es no tener propósitos. Estoy en un momento en que no me importa no tener el aspecto físico que tenía antes, por ejemplo. Tengo a la mejor familia del mundo, dos soles que son mi motor, los que hacen que mi vida cada día tenga sentido, con los que desarrollo la mejor profesión del mundo que es ser mamá. Un compañero de viaje incondicional que me respeta, apoya y aguanta mis locuras. Y qué decir de mis amigas, las mismas desde que tengo uso de razón (casi desde los 2 años). Ya os hablé de ellas en otro post y no quiero repetime pero son las mejores.

En nuestra tradicional comida navideña y también amigo invisible quise tener un detalle con ellas y les preparé unas cajitas sorpresa personalizadas (o exploding box como se conoce en el mundo del scrapbook).

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Las decoré con tags con unas dedicatorias y mensajes especiales y con fotos nuestras.

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En el centro les puse unos bombones deliciosos que sé que a muchas de ellas les encantan.

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Os puedo asegurar que les encantaron. ¿Y a vosotros que os parecen?

Hasta la próxima.

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Mi rincón ya tiene 1 año!!!

Hola a tod@s.

¿Qué tal estáis? Hacía mucho que no teníais noticias mías y quiero pediros disculpas. He estado muy ocupada con el trabajo, la familia y los encargos que me estáis haciendo. Tengo muchas cosas que contaros pero lo que me falta es tiempo. No os preocupéis porque ya estoy preparando muchos posts para teneros informados de todo lo que he hecho estos dos meses.

Pero hoy quería celebrar con vosotros que El rincón de Virginia ha cumplido ¡1 añoooooo! No me lo puede creer. Algo que empezó como un proyecto totalmente personal, que lo utilizaba como diario, como terapia, como fuente de escape para desahogarme… se ha convertido en un auténtico blog, donde siempre hay alguien que se para a leerlo (incluso seguirlo). Pero El rincón no es solo blog; gracias a vosotros se ha convertido en algo más y confiáis en mí para que prepare parte de vuestros recuerdos.

Hoy quiero dar las gracias a mucha gente empezando por mi familia. Ellos son quienes me han apoyado desde el primer día, especialmente mi chico, me animan a seguir, me ayudan a darme a conocer y, muchas veces, me aguantan. Me hacen las fotos (y no son pocas), me graban los vídeos (con todas las tomas necesarias) y sé que llego a ser un poco pesada. Si no llega a ser por vosotros esto no sería lo que es.

Pero a mi alrededor no solo está mi familia, también unas grandes amigas: las de toda la vida y las que voy encontrando por el camino (y con las que paso las 8 horas más “duras” de mis días). Ellas sí que saben cómo animarme y cómo hacerme sentir especial siempre diciéndome todo lo que valgo y lo valiente que soy. Os quiero mucho “Chupis”. Y qué decir de mis “Tronadas” (deseando que llegue el 24 de abril).

Y por último, y no menos importante, a todos mis lectores y seguidores. Vosotr@s sois los que de verdad habéis hecho que El rincón de Virginia sea lo que es. Gracias por perder un minuto de vuestro tiempo leyendo mis posts; por compartirlos con vuestro entorno; por seguir y querer dejarme un comentario; y por verme no solo como una bloggera más, sino como alguien en quien confiar para encargarme parte de vuestros recuerdos: álbumes para los peques, recién nacidos, libros de firmas, etc. Gracias a esas personas que, en alguna ocasión, me han hecho sentir como una heroína cuando en realidad los verdaderos superhéroes son ellos.

Espero seguir creciendo en todos los sentidos y no defraudaros. Y también quiero recordaros (o daros a conocer) que podéis seguirme también en las diferentes redes sociales: Facebook, Instagram, Pinterest  y Youtube. ¡¡El rincón de Virginia se expande!!

Gracias y, como ya viene siendo costumbre en mis posts, hasta la próxima.

SUPERHÉROES INVISIBLES!!!

Hola a tod@s.

¡Cuánto tiempo sin pasarme por aquí! ¿Me habéis echado de menos? Yo, la verdad es que sí, pero entre el trabajo y los niños a veces se me hace un poquito imposible. Pero… ¡ya estoy de vuelta!

Hoy no vengo a enseñaros lo que habitualmente hago. Hoy toca un poquito de reflexión. Y una mención especial a unas grandes personas que ni nos damos cuenta de que existen. Son esos superhéroes invisibles que dedican su tiempo libre de manera gratuita, sin pedir nada a cambio y con unas ganas e ilusión increíbles, que hacen que la vida de otras personas sea mejor.

Me estoy refiriendo a los voluntarios en general, pero sobre todo a los voluntarios de la Casa Ronald. Tengo la suerte de conocer de cerca la labor que hacen y haber estado en la Casa Ronald de Valencia y me gustaría poner mi granito de arena dándolo a conocer a todos los que me estáis leyendo.

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Algunos de vosotros tal vez nunca habréis oído hablar de ello, otros (si sois consumidores de McDonald’s) habréis visto una pequeña urna el mostrador de los restaurantes para echar el cambio y colaborar con un pequeño donativo. O tal vez ya los conozcas.

Pues bien, la Casa Ronald es una auténtica casa, “un hogar fuera del hogar”, para todos aquellos niños que tienen que estar hospitalizados largas temporadas por alguna enfermedad y se tiene que desplazar de su ciudad o otra. Imaginaos esta situación: tenéis un hijo al que le han diagnosticado una enfermedad grave y el mejor hospital para él, donde lo van a tratar mejor y lo pueden curar, está a muchos kilómetros de vuestra casa. Esto supone varias cosas: la familia se separa, ya que solo se puede quedar un acompañante; la familia entera se desplaza, lo que supone una gran gasto económico en hoteles; o, si no se tienen recursos, incluso se puede plantear la opción de quedarse en el coche y malvivir.

La Casa Ronald nace para que estas familias, puedan vivir en condiciones y de la mejor manera posible mientras se tiene a un niño enfermo. Pero no solo es eso, que ya me parece digno de alabar, sino que unos voluntarios se encargar de hacer que la vida de estos niños sea lo más feliz posible.

Yo conocí la Casa Ronald por una compañera de trabajo, que colabora activamente en ella. Un día que iban a hacer un taller de cupcakes, me dijo que si quería ir. Y yo, como experta repostera en estos dulces, cogí mi máquina, mis bártulos, mi gorro de cocinera, y a mi chiquitín, y nos fuimos para allá.

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Desde ese me volví una fan incondicional de la Casa. Está perfectamente acondicionada para recibir a unas 15 familias (si no me equivoco) cada una con su habitación y baño privado, como si fuera un hotel. Pero, además, tienen lavadoras y secadoras, así como su nevera y despensa para poder tener su propio espacio como si de su casa se tratase. Pero lo que más me gustó es que, para que no parezca que están en un hotel y para que se convierta realmente en un hogar, las habitaciones no tienen números, sino que son animales: el pingüino, la ballena, etc. Tienen una gran cocina, con diferentes partes para cocinar, totalmente acondicionadas, un comedor común, dos salones (donde celebran fiestas) y una zona de juegos para los niños con todo lo que os podáis imaginar, para todas las edades. Además, tienen un jardín para tomar el aire y jugar cuando hace buen tiempo, ¡y su propio huerto! La Casa está llena de color, lo que la hace un lugar ideal para que los niños y sus familias pasen de la mejor forma posible esos momentos tan difíciles.

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Semanalmente, los voluntarios realizan actividades y talleres para que los niños se diviertan, aprendan, rían y no se sientan “enfermos”. Hacen yoga, cupcakes, manualidades, etc. Cada vez que se acerca una época del año importante, como Navidad, Fallas, Pascua, Halloween… los niños se encargan de decorar toda la casa con la ayuda de los voluntarios. También reciben visitas especiales como el Payaso Ronald, los personajes de alguna película o serie que les guste o, incluso, algún famoso. ¡Les encanta!

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Lo cierto es que es un lugar maravilloso, mágico y todo esto es gracias a esos superhéroes invisibles: los voluntarios. Se desviven por los niños, hacen de todo para alegrarles el día, se estrujan el cerebro por pensar actividades divertidas y únicas. Y, repito, sin pedir nada a cambio. Pero también sufren, porque es muy duro llegar un día a la Casa con un montón de cosas para hacer y encontrarse que han tenido que ser ingresados, que han tenido una recaída, que los niños están muy débiles, o recibir una mala noticia. Y, en esos momentos, tienen que hacer de tripas corazón, sacar la entereza y la fortaleza que tienen, y recibir al resto de los niños con la mejor de sus sonrisas. Eso los hace ser increíbles.

 

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Reconozco que me gustaría ser voluntaria, estar más tiempo en la Casa, pero mi vida personal, ahora mismo, no me lo permite. Así que intento ayudar de todas las formas posibles y por eso os lo cuento, para ver si alguien se anima. Si tienes una Casa Ronald cerca puedes ir a visitarla y seguro que te reciben con los brazos abiertos, porque son todo corazón.

Este viernes se celebró el McHappy Day, un día en el que si pedías un Big Mac, todos los beneficios iban destinados a las Casas Ronald. Yo, por supuesto, no podía faltar, así que moví a toda mi familia y nos pedimos los Big Mac (aunque reconozco que es una hamburguesa que no solemos pedir, pero por una buena causa lo que sea).

 

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Hace un mes, más o menos, hubo un concierto benéfico de Seguridad Social en favor de la Casa Ronald de Valencia y, por supuesto, también estuve allí con unos amigos a los que les agradezco enormemente su colaboración (y el buen rato que me hicieron pasar).

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Y, como esto, hay muchos pequeños detalles a lo largo del año con los que podemos colaborar y contribuir a una buena causa. No nos cuesta nada, es más, disfrutamos de ello: de un concierto, de una deliciosa hamburguesa…

Espero que esto sirva para que reflexionemos un poco, para que nos pongamos en el lugar del otro y para darnos cuenta de que puede que algún día nosotros necesitemos de su ayuda y nos gustaría que nos la diesen. ¿Me ayudáis a que esos superhéroes dejen de ser invisibles? Compartidlo con todos vuestros contactos, corred la voz, animaros a colaborar… Lo que sea, pero vamos a quitarles el antifaz y a ponerles nombres y apellidos. Esto va por vosotros: Bea, María, Crisitina, Diana, José, Domingo, Pepi, Neus, Mireia, Loreto, Manolo, Pablo, Inma… y un largo etcétera. ¡Sois muy grandes!

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Hasta la próxima.

¡FELIZ VERANO!

Llevaban tiempo pidiéndolo, pero hoy se lo han ganado.

Estamos a punto de terminar el curso escolar y este fin de semana mi cabeza se ha llenado de recuerdos. Recuerdos buenos, y no tan buenos, pero definitivamente inolvidables. Ha sido un curso intenso, en ocasiones duro; un curso de cambios, de novedades, de aprendizaje… Pero también de alegrías, de adquisición de valores, de compañerismo.

Cuando en julio del año pasado me dijeron la tutoría que me tocaba, respiré hondo y pensé: “Menudo curso me espera”. Es un grupo potente, con muchos chicos y de mucho carácter, sumado a que tienen 12 años y están entrando en la “edad del pavo“. Así que hemos trabajado mucho todos: profes, alumnos y papás. Lo que nunca imaginé fue que me enseñarían ellos a mí tantas cosas, que nos reiríamos tanto con sus bromas y su buen humor y que sería un curso tan positivo en muchiiiísimos aspectos.

Estoy orgullosísima de mis chicos de 6ºB, por dejaros enseñar, por haber adquirido tantos valores necesarios, como el compañerismo, la fuerte amistad que os une, el respeto por los demás, la unión, el valor.  Así que el post de hoy va por vosotros.

Anto, el primero de la lista, el gran compañero valorado por todos. Te admiro muchísimo por tu esfuerzo y superación personal. No hay obstáculos para ti y lo has demostrado desde que naciste. Eres un alumno ejemplar y un compañero e hijo de 10. Te deseo unos futuros cursos llenos de éxito y que disfrutes mucho de tu nueva etapa como futbolista.

Poty, mi chico de carácter fuerte. Pese a que has tenido algún día para olvidar, quiero felicitarte por intentar (y muchas veces conseguir) controlar esos prontos. Recuerda que para hablar no hace falta gritar, incluso cuando te motivas. Voy a echar de menos nuestras charlas del “corazón”, tú ya me entiendes. Solo quiero darte un consejo: no le des tanta guerra a tu madre porque algún día te arrepentirás; abrázala y bésala más.

Poncho, mi mini-yo. ¡¡Somos tan iguales en tantos aspectos!! Este año me has recordado mi infancia y eso me ha servido para ayudaros a solucionar algunos de vuestros conflictos. Eres una alumna ejemplar y seguro que te espera un futuro igual o mejor. Felicidades por superar tu timidez. Solo te falta una cosa para ser “la chica perfecta”: medir más tus palabras y cuidar las forma cuando te sale tu vena sincera. Te voy a echar muchísimo de menos.

Adri, este año has mejorado muchas cosas de tu carácter. Creo que no ha sido tan mal año y que poco a poco se van limando esos problemas que llevas arrastrando tanto tiempo. Se nota que te haces mayor. Eres un gran amigo, bueno, generoso, dispuesto a ayudar… Me quedo con nuestras charlas, en las que me sentía tu madre protegiéndote de todos los que querían hacerte daño, y por el súper futbolista en el que te estás convirtiendo.

Ester, mi artista. Tocas el piano, vas a clases de baile, cantas fenomenal… Espero que te acuerdes de mí si algún día sales en la tele. Estoy muy contenta por las ganas que demuestras en querer superar tus miedos, tus “traumas“. Sabes que aún queda camino pero enhorabuena por lo que haces y gracias por hacerme sentir tan querida.

Mi pequeña bucanera, ¿qué puedo decirte? Eres la chica de la eterna sonrisa, nunca te he visto una mala cara ni un mal gesto hacia nadie (aunque hayas tenido tus pequeños conflictos con las chicas). He descubierto en ti una faceta que no conocía y es la de ser actriz. Lo haces muy bien. Sigue con el teatro, y compagínalo con los estudios. Pero no dejes de trabajar y esforzarte al máximo porque la etapa que empiezas es dura. Pero cuando seas mayor y estés en la alfombra roja, acuérdate de mí.

Vis, el gran Vis. Este curso ha habido veces que me has sacado un poquito de mis casillas por lo directo y sincero que eres. Pero pasa totalmente desapercibido porque los momentos divertidos que me has dado los superan con creces. Felicidades por haber acabado el curso tan bien y haber conseguido el diploma. Gracias por tus bromas, tus guiños de ojo y piropos que tanto me han alegrado el día. No sé lo que te espera en el futuro, pero como asesor de pareja no tienes precio.

Jaume, ¡el curso que me has dado! Tú tienes mucho potencial, pero tienes que creer un poquito más en ti. Sé el puedes lograrlo y quiero decirte que siempre estaré a tu lado para ayudarte a que consigas lo que te propongas, pase lo que pase. Por cierto, me encantó tu movimiento de caderas en el “Uptown funk”, cada vez que escucho la canción me acuerdo de ti (de todos, en general).

Potey?? No sé si lo habré puesto bien. Eres un terremoto, el niño más movido y vivo que he conocido nunca (y eso que sabes que tengo uno en casa). Sois tan parecidos… los dos obsesionados con el fútbol. Uno de los mejores momentos como profesora en todos mis años de experiencia me lo has dado tú, cuando me dedicaste el campeonato de Fallas. Jamás olvidaré tus palabras. ¡Gracias!

Mi escritor favorito. No tengo palabras para describir lo grande que eres. Este año has tenido algunos altibajos, momentos de bloqueo, de cabezonería, pero otros muy buenos. Eres un gran ejemplo de constancia y has demostrado que si alguien quiere conseguir algo no debe rendirse y seguir luchando hasta el final. Como ya te dije, viendo cómo reaccionaron tus compañeros después de regalarnos el libro, para mí tienes el diploma. Fue un detalle precioso y vale mucho más que un diploma. Eso no tiene precio.

Carlita, la gran Carlita que no hace falta que salte para tocar las espirales del techo de Infantil (tú ya me entiendes). No sabes lo orgullosos que estamos tu familia y yo de ti. Has superado tus dificultades en algunas asignaturas, lo has sacado tú sola, sin ayuda de nadie, y lo has sacado bien. Pero no solo estoy contenta por eso. Lo me llevo este año es que por fin has salido de tu “cascarón“. Este año hemos visto a la auténtica Carla, la que no se calla si algo no le parece bien, la que lucha por conseguir lo que se propone (como hacer las acrobacias de “Uptown funk”), y la que cree en sí misma. Sigue así, creciendo en este sentido y te convertirás en alguien muy fuerte.

Rubo, ¡cuánta guerra me has dado este año! Ha habido enfados, broncas, castigos, ausencias… Momentos en los que avanzábamos, pero otros en los que costaba ver la luz. Hemos dedicado asambleas, charlas, reflexiones… Y mi conclusión es la siguiente: cuida tu forma de hablar, no te dejes influir por nadie, demuestra lo que vales; ¡y deja de tocarte el pelo! Pese a todos los dolores de cabeza que me has dado y esa coraza de chico malo, sé que en el fondo eres todo corazón. Intenta seguir mis consejos y verás como todo va mucho mejor, hasta serás más feliz.

Opalo, no empezamos con buen pie y ha habido momentos en los que tus miradas lo decían todo. Me ha costado llegar hasta ti pero creo que lo he conseguido. Admiro el talento que tienes para cantar y bailar, de verdad que tienes un don. Voy a echar de menos tu alegría, tus vídeos, tus piruetas… a ti. Solo quiero pedirte un favor, que cuando seas una cantante famosa, me invites a uno de tus conciertos. ¡Lucha por tu sueño y mucha suerte en tu nueva etapa!

Víctor, Víctor,Víctor. Por fin estás creciendo (en todos los sentidos). Aunque tienes que aprender que la constancia es muy importante para obtener buenos resultados, se nota que este año has cambiado. Estás más mayor, eres consciente de tus errores y aceptas mejor las críticas. Eso es un gran paso. Así que desde aquí, te animo a que sigas así y que sepas que me tendrás siempre como apoyo.

Charly, mi Michael Phelps. Eres un orador nato, tienes una labia… que de mayor te veo como político. ¡A lo mejor eres nuestro futuro presidente del gobierno! Tienes la capacidad de contar algo negativo como si fuese algo bueno, y nos llegas a convencer. Me ha encantado ser tu tutora y, sobre todo, ver lo positivamente que he influido en ti, que hasta volvías a tu madre loca poniéndote el tiempo para hacer los deberes. Te voy a echar mucho de menos.

Ramón, el último en llegar. Has venido nuevo este año y al principio costó un poco. Quiero felicitarte por superar tus dificultades con el tema del idioma, te has esforzado mucho. Pero ya sabes que no está todo hecho, hay que seguir siempre dando el máximo. Echaré de menos tus ideas, inventos y creaciones que me contabas cada semana con tanta ilusión y alegría. 

Siempre me acordaré de vosotros; de vuestras bromas con las cucarachas; de lo dispuestos que habéis estado siempre a ordenar, arreglar y limpiar la clase en los Días abiertos o en la apertura de nuestra Agencia Six Dreams. De todos los premios que habéis ganado: pixelart, torneo de fútbol, concurso de talentos. De nuestra asambleas, nuestras charlas y cotilleos. De los vídeos de ánimo y las frases de la semana

En fin, chicos. Quiero terminar dándoos las gracias por haberme demostrado tanto cariño y respeto, por haber dejado que entrase en vuestro grupo como una más. Aunque suene cursi, me habéis robado un trocito de mi corazón, y lo sabéis. Os voy a echar muchísimo de menos a todos y cada uno de vosotros y quiero que sepáis que habéis sido, sois y seréis un gran grupo. ¡Os quierooooo!

Hasta la próxima.

 

Mi universo paralelo

Infancia. Amistad. Cumpleaños, adolescencia. Amistad. Recuerdos. Amistad. Vida, familia, tiempo. Amistad. Secretos, risas, confidencias, fiestas, taxi. Amistad.

¿Tienes un buen amigo? Yo unas cuantas.

Hoy solo tengo ganas de gritar a los cuatro vientos que tengo a las mejores amigas que se pueden tener. Sin más. Estoy orgullosísima de todas y cada una de ellas, de verlas felices, de ver que, aunque pasemos tiempo sin vernos, cuando estamos juntas es como si estuviésemos siempre juntas.

Somos el mismo grupo prácticamente desde los 2 años y eso es algo que no todos pueden decir.

Llega un momento (o, al menos, esa es mi experiencia) en que la vida te cambia. Te casas, tienes hijos, y tus amigas no están están viviendo lo mismo que tú. Nos hacemos mayores, adultas, mujeres formadas, mamás… Lógicamente, cada una hace su marcha y pasamos de salir juntas todos los fines de semana a vernos una vez al mes (si es que tenemos suerte). Hay veces que piensas que los buenos momentos que tuvimos cuando éramos más jóvenes ya no volverán a ser iguales.

Pero, de pronto, una de nosotras se casa y me doy cuenta de que somo especiales, sois especiales. Cantamos, bailamos, reímos, nos picamos… como siempre.

Sé que estáis ahí para lo bueno y para lo malo. Me siento apoyada, valorada, querida y quiero que lo sintáis también por mi parte. Sois mi universo paralelo. Y sé que se va a cumplir lo que decíamos de pequeñas, que cuando fuesemos unas ancianitas nos juntaríamos y recordaríamos todas las anécdotas de nuestras vidas.

Las redes sociales, especialmente los comentarios en facebook de las fotos de la boda, me han hecho pensar en la importancia de la amistad. Así que hoy voy a pensar un poquito en los míos y dedicarles este post a ellas, a mis Chupis.

Decirle a “la chunga de la hucha del Domun” que ese 7 lo hemos celebrado como si fuera nuestro. Eres una campeona y la vida te depara cosas buenas (lo que tenga que ser para ti será).

A la recién casada, que disfrute mucho de su nueva etapa (no os imagináis lo guapos que estaban y el amor que desprendían).

Tengo amigas nadadoras, runners, que son unas grandísimas amantes de los animales y valoro la gran labor que hacen (Dylan es un ejemplo).

También tengo una superwoman que puede con todo: estudios, casa, familia, trabajo, amigas… Es nuestra súper cocinera que hoy se ha currado unas paellas estupendas (de aquí a Masterchef).

Me muero de risa con nuestra periodista e informadora de cualquier cosa que quieras saber (aunque se te escapó una mesa, y lo sabes).

Admiro a mi matrona preferida por su dedicación a todo lo que hace y envidio la libertad que tiene. Me alegro de lo feliz que se te ve últimamente (#melopasopipa #tomasalami).

Y a ti, mi pequeña pony, solo quiero decirte que no cambies nunca (ya tu sabes).

¡Viva la amistad! 

Hasta la próxima.

La vida es un viaje, no un destino

Buenos días a tod@s.

Hoy empezamos un nuevo mes, febrero, y cuando le he dado la vuelta al calendario me he encontrado con este mensaje. Me he parado un momento a leerlo y me he dado cuenta de lo importante que es, para mí y para mucha gente que tengo a mi alrededor. Y estoy segura que para muchos de vosotros también.

Últimamente siento que todos vamos corriendo, agobiados, estresados… Pensamos en el trabajo, en el dinero, en los compromisos… Me da la sensación de que cada vez nos estamos volviendo más egoístas, pensamos más en nuestras cosas, no hacemos más que ver los problemas y dificultades que tenemos a nuestro alrededor (que muchas veces no son para tanto), pero lo “magnificamos” tanto (como dirían los de la casa de GH) que nos pasamos el día quejándonos y hace que nos olvidemos de lo más importante.

Yo también he estado metida en esta espiral. Yo también he estado viviendo en el estrés y en el agobio. He dejado de mirar a los demás porque mis cosas eran muy importantes. Pero la vida cambia. Mi situación cambió. Vino al mundo mi primer hijo y me hizo abrir los ojos. Pero desde que nació mi segundo bebé, lo tuve clarísimo.

Lo más importante no son las cosas materiales sino los pequeños detalles; esas cosas que en tu día a día pasan desapercibidas pero están ahí y necesitan de ti. Tu familia, tus hijos, tu pareja, la amistad. Hay que dedicar tiempo a estar con ellos, a escucharlos, a jugar, reír, salir a tomarte algo… Porque la vida pasa y hay que disfrutarla. Hay que vivir el momento, el día a día, y disfrutarlo al máximo. Esto es algo que nos está repitiendo mucho mi querida Directora del cole. Y tiene toda la razón. Y hay veces que tenemos que pasar por situaciones difíciles y que hagan replantearte las cosas para darte cuenta de lo que realmente importa.

Yo también pasé una situación complicada que me hizo valorar lo más importante y que no hace falta tener tantas cosas para ser feliz, solo estar en paz contigo misma, y disfrutar de tu gente.

El post de hoy no habla sobre todas esas cosas que digo que me caracterizan (la cocina, el DIY, etc.) pero, sin darme cuenta, he rescatado de mi baúl una reflexión que creo que nos vendrá bien a todos. Y quiero dedicarlo a todas esas personas que se encuentran en esa espiral, que no lo están pasando bien, y que no encuentran la salida. Especialmente a algunas amigas con las que últimamente estoy hablando del tema y las animo a que busquen el tiempo necesario para cada cosa.

Y creo que con eso os dejo, con que busquéis y dediquéis tiempo para todo. No quiero que penséis que estoy diciendo que el trabajo no es importante (y más en los tiempos que corren). Pero vuestro trabajo acaba cuando acaba vuestra jornada laboral, y os lo digo por experiencia porqur ya sabéis que soy maestras y yo creo que somos de las pocas profesiones que hacemos muuuuuuchas horas extra en casa que nadie nos paga (preparar fichas, exámenes, corregirlos, planificar las clases, etc.). En el momento en el que lleguéis a casa hay que vivir, disfrutar de vuestro tiempo libre.

Así que mañana, cuando llegues a casa y dejes tu bolso o cuelgues tu chaqueta, dale un beso enorme a tus hijos y juega con ellos hasta que os canséis; llama a un amig@ y salid a tomar algo; sal a corer, ves al gimnasio o haz un poquito de deporte; date un baño de espuma relajante; ponte la música a tope, hazte una cena deliciosa y tómate una copita de vino.

En definitiva, HAZ LO QUE TE HAGA FELIZ y tómate tu tiempo. Porque, recuerda: la vida es un viaje,un viaje maravilloso, no un destido.

Feliz domingo a tod@s.

Hasta la próxima.